EL DÍA, S/C de La Palma Es de aquellos actos diferentes. Te gustan... o te aburren. No tiene término medio. Es elegante, glamuroso, vistoso; aunque, también es cierto, su magia no radica en el ritmo ni en las alegrías. El Minué es para vivirlo porque se alimenta de las sensaciones.
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EL DÍA, S/C de La Palma La Batalla de la Flores se entremezcló con los mascarones (gigantes y cabezudos). Tenía que celebrarse el domingo, pero la "Roja" la desplazó al martes. Fue un desfile alegre, desprende la ternura de los niños, había 300, quizás 400. Salió después de lo previsto, ¡una hora más tarde!, del Recinto Central, "abajo", en el inicio del casco urbano, y llegó hasta la plaza de la Alameda, tras pasar por la calle Real y la Pérez de Brito.
V.M., S/C de La Palma Los acróbatas tienen algo que los hace atrayentes. Es sencillo, asumen riesgos. Si se caen de aquellas escaleras, se "rompen". Lo saben, pero no parece importarles. Un día alguien decidió en 2005 recuperar este acto, caído en el ostracismo, y la Bajada ahora se lo agradece. Nunca deben volver a irse.