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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Apocalípticos y agoreros

23/ago/10 07:39
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En el agosto profundo, ese período del año en el que casi todo lo diluye el calor canicular, se entra hacia el día 8 ó 10 de este mes y se empieza a salir a partir del 24 ó 25. Es decir, antes de que acabe esta semana muchos comenzarán a tomar conciencia de que ha concluido el paréntesis olvidadizo del año y que la realidad, siempre la ineludible realidad, está esperándonos a la vuelta de la esquina con bastante mala cara.

¿Será peor esta reentrada que las anteriores? La gente progre, aquella que por razones ideológicas -pues a estas alturas no hay otra razón para hacerlo- sigue apoyando a Zapatero y sus prácticas, está extendiendo el término "apocalíptico" para calificar a los "agoreros" que predicen las catástrofes, porque al parecer son muchas, que nos aguardan. Decía Camilo José Cela que no se debe entrecomillar las palabras para modificar, aunque sea sensiblemente, su significado, porque el español es un idioma rico que dispone del término adecuado para cada concepto. Pese ello, he subrayado apocalíptico y agorero a conciencia.

Lo he hecho porque, ya que estamos con el español, no viene mal recordar un viejo y conocido refrán castellano: mal de muchos, consuelo de tontos. Si la crisis es mundial, si las catástrofes son planetarias, la culpa del Gobierno de Rodríguez Zapatero es proporcionalmente menor. Ocurre, empero, y para desgracia de los "justificadores habituales", que la crisis ya no es tan mundial como hace unos meses o un año y pico. Alemania acaba de registrar una tasa de crecimiento en su PIB como no la conocía desde el comienzo de los años noventa. Esto significa que dicho país, además de asumir la losa que le supuso la unificación -elevar al nivel del mundo capitalista ese "paraíso" del proletariado que era la antigua República "Democrática" no ha sido tarea fácil-, también ha encajado el bache de la crisis financiera y ahora, como le sucede a cualquier economía fuertemente industrializada -un perfil muy distinto al de la economía española- retoma la senda de un desarrollo no tan espectacular como el de España antes de la debacle, pero sí firme y envidiable en estos momentos.

¿Hay que quemar a los agoreros apocalípticos o hay que prestarles atención? Respondo a esta pregunta con los titulares de sendas noticias aparecidas ayer, domingo, en la prensa canaria. Una, incluida en este mismo periódico, señala que 5.000 canarios esperan el pago de la pensión mínima. Mal está que por problemas burocráticos ese elevado guarismo de personas siga sin cobrar lo que les corresponde, pero aun resulta peor que exista tanta gente pendiente -por dependiente- de esa pensión mínima. Otra noticia informa de que el consumo sigue sin mejorar en las Islas debido al elevado desempleo. Y ello pese a que todavía la mayor parte de los parados siguen cobrando el subsidio. Veremos qué sucede cuando se les agote el período de la prestación. La tercera noticia, aunque no la menos inquietante, señala que los cabildos tendrán problemas hasta para pagar las nóminas si se materializa la prevista minoración de ingresos. ¿Apocalíptico? No lo sé. He buscado no ya tres noticias, sino al menos una, capaz de contrarrestar tan negras previsiones, pero no la he encontrado. No niego que exista alguna; sólo digo que no la he encontrado.

rpeytavi@estrelladigital.es

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