Alergia real
La Costa del Sol es, en estos momentos, el motor que funciona de la renqueante nave en la que navegamos haciendo agua por todos lados. No es el único, pero sí es el que la hace avanzar lo suficiente para que evite su hundimiento y pueda gobernar algo. El turismo en julio y agosto está que se sale, y llegan cada vez más foráneos y locales con posibles, a compartir lo que pueda quedar de alegría en este valle de lágrimas. ¿Quién sabe si podrían ser las últimas? Ciertamente hay derroche, y puede que éticamente algunas personas lo vean mal, con la que está cayendo en este misérrimo país. Otros creen que no tienen que pedir perdón por tener éxito y que se merecen "disfrutarlo" como mejor les parezca, que la vida es corta y bla bla...
No voy a opinar; ni soy moralista ni me gusta juzgar los comportamientos humanos "legales", y si no lo son, que les caiga la ley. Personalmente detesto la ostentación y el derroche; soy más bien "cofrade del puño cerrado" y no me divierto gastando dinero. Es más, si me estoy divirtiendo y me empiezo a gastar lo poco que yo considero mucho, dejo inmediatamente de divertirme. Gastar lo que se necesite o se pueda permitir; derrochar, ni céntimos; es mi filosofía. Sin embargo, no se puede negar que a quien proporciona trabajo y medios para alimentar a sus familias y pagar sus facturas e hipotecas esto le viene "de cine". La Costa del Sol, la famosa milla de oro y la franja desde Cabo Pino a Sotogrande, más o menos, mueven y, sobre todo, reparten la mayoría de la riqueza que se genera en este paupérrimo país en estos meses. Soy testigo de primera fila. No digo yo que Benidorm o Palma, Fuengirola o Gandía no muevan y tiren del carro, pero ni por asomo el gasto por cabeza, que es lo que importa, le llega ni a la suela. Se ha convertido este trozo de España en el último reducto donde los que tienen algo que celebrar en Europa lo eligen para hacerlo. La venida de la Sra. Obama, tan criticada por algunos, la ha puesto además en el mapa, junto con Miami o Niza. El gasto de los Obama es ridículo, se merecen vacaciones, se lo pueden permitir, y es muchísimo más grave y flagrante lo que derrochan nuestros altísimos dirigentes si comparamos. Ni punto.
Como no podría ser de otra manera, nosotros no sólo quitamos la Secretaría de Turismo, en un alarde de visión y ahorro, sino que ninguneamos a la locomotora turística por excelencia. Nuestras altas instituciones del Estado sienten una real alergia, alergia real, a esta zona del país y de Andalucía, que alivia las cuentas horripilantes que manejamos y hace parecer que somos todavía un país europeo normal, no asimilable a Haití. Esa inmensa Familia Real, que nos toca que mantener, ignora y desprecia a otras zonas turísticas que no sean las de "su agrado", pero sobre todo a esta que tira del carro más que ninguna. Hay cuatro príncipes árabes aquí, con todo su aparataje, pero como si nada, y hasta la Obama ha tenido que hacer escala en Mallorca, como Chaves para ver a S.M. Lo normal sería repartirse entre Canarias, la Brava, la Blanca, la del Sol, el Norte etc., pero no. Marivent.
Real alergia o alergia real. ¿Por qué será? Dicen que hay razones. Pero ya saben, la gente tiene mucha imaginación.
A reflexionar.
L. Soriano
Ruidos en la playa de Troya
Este mes de agosto, la patronal Ashotel publicó en EL DÍA una nota informativa en la que se hacía eco de una macrofiesta organizada por el Ayuntamiento de Arona y celebrada en un aparcamiento situado entre un hotel y unos apartamentos, manifestando que este tipo de eventos "aporta menos al turismo que lo que lo perjudica". En avenida Rafael Puig, en la playa de Troya, en la parte baja del mirador, existe una sala de fiestas denominada "Monkey" que, según nuestras informaciones, no tiene licencia y lleva años produciendo unos escándalos ruidosos tremendos, desde las tres de la tarde hasta altas horas de la madrugada, y esto en una zona residencial. En enero le concedieron licencia de restaurante de un tenedor, lo que le impide, en teoría, el sonido musical. Todo, sin embargo, continúa igual. Ahora también con botellones por fuera de la instalación. Sobre este espinoso y ya inaguantable tema, los vecinos hemos presentado al Ayuntamiento de Adeje más de 80 denuncias, de las cuales hemos recibido muchas promesas por parte del alcalde, señor Fraga. El último acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno Local referido a la licencia del citado restaurante dice, entre otras cosas, lo siguiente, en el apartado "c" del tercer considerando: "Se prohibirá el empleo de aparatos e instrumentos musicales en el local. El nivel de ruidos emitidos al exterior entre las 8.00 y las 21.00 horas no superará los 55 dBa, ni los 45 dBa entre las 21.00 y 8.00 horas. Asimismo, el nivel de ruidos transmitidos al interior de las viviendas no sobrepasará los 30 dBA". Parece ser que los acuerdos en este ayuntamiento no tienen valor o tienen demasiado, pues a día de hoy los escándalos siguen y los vecinos también seguimos sin poder descansar.
Miguel Ángel Hernández García
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