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"No llores por mí, Argentina"

Armando L. Astorri, arquitecto de profesión, periodista por vocación y taxista por obligación.
23/ago/10 07:40
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R.BARRETO, Pto. de la Cruz

Cuando un cliente se sube al taxi que conduce Armando Luis Astorri Di Vicente, en una de las paradas del Puerto de la Cruz, ya sea en las plazas del Charco o de los Reyes Católicos, o en Punta Brava, La Vera, o San Antonio, sólo percibe al profesional que lo lleva a donde le indica, paga su carrera y nada más. Sin embargo, cuando Armando Luis Astorri, conocido en medios periodísticos de Baleares como Luis de la Vega, se abre y habla, brinda una lección sobre la capacidad de superación del ser humano y se destapa como una caja de sorpresas por el bagaje intelectual y cultural que transmite más allá de su actual herramienta de trabajo y medio de vida que es el taxi, algo más que el dominio del volante y las cuatro ruedas en la carretera. A simple vista, parece un taxista al uso, pero la realidad es bien distinta, pues se define él mismo como un arquitecto de profesión, un periodista de vocación y un taxista por obligación.

"Todas las oportunidades las he tenido en España y en Canarias, aunque Argentina fue el crisol donde me había forjado como hombre, pero las bondades de la vida las he sentido siempre en este país, que ha sido muy generoso conmigo y me ha dado todas las posibilidades para desarrollarme", confiesa.

Nacido en Argentina, hace 58 años, hijo de padre vasco y de madre siciliana, vino a recalar en el Puerto de la Cruz en 2003, donde llegó, en principio, de vacaciones, para quedarse después definitivamente. Pero antes, se estableció en España, por primera vez y durante tres décadas, a medios de los años 70 del pasado siglo, en plena transición de la dictadura a la democracia, en concreto en Ibiza, donde condujo programas de entrevistas en las cadenas COPE y Ser y colaboraba en periódicos con el seudónimo de Luis de la Vega. Tuvo ocasión de pasar por todos los géneros periodísticos y hasta vio reconocida su labor profesional, cuando aún ejercía en Argentina, por la Cadena Iberoamericana, que la integran más de 100 emisoras, al mejor programa en lengua hispana en Europa. "En radio hice de todo: deportes, entretenimiento, revistas, informativos".

Añade que "en la COPE pude conocer a Luis del Olmo, para luego irme a trabajar a la cadena Ser (Ser Baleares), donde permanecí hasta 1993. Fue una época en la que colaboré con muchos medios como Última Hora, Baleares o El Diario de Ibiza, y luego fundé la Cooperativa Independiente de Periodismo Asociado, la primera que se crea en su género en las Islas Baleares. Editamos varias publicaciones como Sportivo Grafic y la revista de la mujer Vosotras".

Cuando trabajaba en la radio en Argentina fue víctima de un secuestro exprés, lo que le marcaría profundamente su vida en el país porque la situación se había puesto muy delicada y había amenazas de censura que las sufrió también. "Entonces -explica- había que ponerse una chaqueta política, pero eso no iba conmigo. Llegó un momento en que decidí dejar el periodismo en Argentina y venir a España".

Tras una estancia en su país por motivos familiares a principios e la década de 2000, llegó el momento de regresar a España. "Intenté volver a Ibiza, pero todo estaba completo, había otras ideas. Entonces, pensé en viajar a Miami, pero decidí venir a Canarias de vacaciones para recuperarme del secuestro exprés que había sufrido en mi país, de la enfermedad de mis padres y del corralito, y me quedé y comencé a trabajar en el taxi; me adapté a la gente del Puerto de la Cruz".

Recuerda que inició sus estudios de arquitectura en Argentina, que vio truncados en 1972 porque debía cumplir el servicio militar, que marcaría también su vida, dado que el país vivía unas horas inciertas. "En 1973 todavía gobernaba una junta militar presidida por el general Lanusse, quien convoca elecciones generales, que gana Héctor Cámpora, pero que al poco tiempo dimite, sube Lastini, luego tras otros comicios y retorna a la presidencia el general Juan Domingo Perón. Durante nueve meses estoy bajo bandera en el Ejército, justo en el tiempo de la lucha contra la insurgencia empujada desde Bolivia hacia Argentina y que se enraíza en Tucumán; la famosa guerra olvidada de sangre y azúcar. Ahí me tocó actuar durante 42 días en la selva de Tucumán; luego por acción de guerra retorno al regimiento de Patricios en Buenos Aires, donde había estado enrolado, concretamente en una compañía de comandos y, nuevamente, tengo una acción de guerra en la capital argentina contra la subversión y tuve la suerte de poder contarlo y salir indemne de aquel acontecimiento. Seguidamente, me ascienden y me dan la baja por méritos, y es cuando concibo la idea de marcharme de Argentina, a sabiendas de que el proceso de la Junta estaba en marcha e iba a ser duro y complicado, y yo no me quería ver implicado en el mismo. Me casé y me vine a vivir a España junto a mi mujer y mis hijos en abril de 1975 y luego me desplacé a Ibiza, donde ejercí el periodismo, pues no tenía terminada la carrera de arquitecto aún, y adopté la filosofía hippy. De las bondades de aquella vida fácil y tan bonita, imbuida por el power flowers, rescaté muchas vivencias, conocí a mucha gente y desde el punto de vista filosófico crecí muchísimo".

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